Estrategia

Coronavirus. Un análisis sobre la conferencia de prensa de Alberto Fernández

Por Belén Amadeo

Es evidente que el Presidente Fernández está preocupado por la crisis del «Coronavirus». Debía hablar directamente con los ciudadanos y lo hizo en una muy destacable conferencia de prensa.

En primer lugar, efectivamente se trató de una «conferencia de prensa». Eludió la declaración institucional y contestó absolutamente todas las preguntas de manera tranquila sin desestimar a ninguno de los periodistas. Lo que en otras latitudes resulta natural, para la política argentina es una revelación; casi una revolución. 

Comentario aparte merecen los contenidos de sus declaraciones. Mostró estar atento a las recomendaciones de la OMS y de los científicos locales, explicó que la propagación del virus es inevitable y que se intenta mitigar su expansión para que el sistema sanitario sea capaz de atender todos los casos de manera controlada. También fue claro al indicar que no se trata de dos semanas de vacaciones porque el país no puede parar su economía, mostrando especial interés en cuidar a los negocios pequeños que necesitan estar activos para sobrevivir. 

Su tono fue amable en todos los casos con la excepción del momento en el que se refirió al “loco que castigaba al pobre hombre de la seguridad que le estaba exigiendo que simplemente cumpla con una cuarentena”. Si bien se trata de un caso que está en el ámbito judicial, aprovechó ese ejemplo para mostrar que él está a cargo del Poder Ejecutivo Nacional diciendo que será “inflexible” al hacer respetar los criterios de cuidado que nos rigen a todos. En un país presidencialista y de clara cultura de liderazgos dominantes, ese punto le sirvió para mostrar que es él, y no el kirchnerismo, quien tiene la sartén por el mango.

En este mismo sentido, el haber brindado esa conferencia de prensa flanqueado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue una señal muy importante. En primer lugar, ambos pertenecen a posturas opuestas de la grieta y los pone al mismo nivel. Se dirige a ellos por sus nombres de pila, destaca su labor para evitar una crisis sanitaria y en el mismo acto envía un mensaje al kirchnerismo: no hay favoritismos para ellos, quien está al mando es Fernández. En segundo término, desde lo federal, se dirigió a todos los gobernadores pidiéndoles que hagan valer su autoridad. Esto deja entrever la lógica peronista de que el poder reside en la persona que ocupa el cargo Ejecutivo y, para demostrarlo, nada menos que el Presidente de la Nación y los dos poderes ejecutivos federales más importantes. 

El discurso fue breve, moderado, sensato, sensible y claro. En ningún momento hubo soberbia en su tono o en sus afirmaciones. Incluso explicó que había temas que se aclararían el lunes siguiente y pidió un día de paciencia para ello. 

Presenciamos, sin duda, una de las mejores conferencias de prensa que un presidente argentino ha brindado en años. Alberto Fernández se adueñó de la campaña para controlar la crisis del coronavirus y ató su futuro a la resolución de esta emergencia sanitaria que será exclusivamente una victoria o una derrota de él.