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Cuatro claves para entender las elecciones en EEUU

Con una agenda pública abierta en varios frentes, entre los que se destacan los casos de contagio en el país del virus del ébola, el avance del Estado Islámico en Siria y en Irak, los cruces con Rusia por la situación ucraniana y la inmigración ilegal, ya estamos en el 4 de noviembre y con ello las elecciones de “midterm” (elecciones de medio mandato). Los candidatos han demostrado tener discursos pocos precisos y el electorado gran desconfianza, como también una desaprobación sobre la labor parlamentaria que llega a casi un 80%, según el Washington Post.

¿Qué se vota?

Hoy los estadounidenses votan para renovar los representantes legislativos. Los demócratas apuestan a recuperar la mayoría de la Cámara de Representantes, donde se juegan 435 escaños, luego de haberla perdido en las pasadas elecciones del 2012. También apuntan a continuar teniendo la mayoría en la Cámara de los Senadores, aunque los republicanos tienen grandes posibilidades de lograr los 6 escaños que necesitan para lograr la mayoría. Allí se renuevan 36 lugares, de los cuales 3 de ellos son especiales.

Pero en estas elecciones también se vota para renovar gobernaciones en 36 estados, de los cuales el 80% de los gobernadores se presentan a la reelección; 189 cargos ejecutivos estatales, como así también algunas alcaldías y concejos locales en muchas ciudades del país.
¿Qué está en juego?

Las llamadas “midterms” suelen tomarse como un termómetro que mide el estado de ánimo de los votantes con respecto al gobierno vigente. Teniendo en cuenta que Barack Obama tiene los niveles de aprobación más bajos de su historia como presidente (según un promedio de todas las encuestas realizadas por Real Clear Politics, el 53,7% desaprueba la gestión, mientras que el 42,1% apoya a Obama), de ganar por mayoría los republicanos estas elecciones funcionarían como un “castigo” para él. Y claro está, quien logre la mayoría en la Cámara de Senadores signará los dos últimos años que le quedan de gobierno. Por lo que se ha visto en los últimos sondeos que dan ventaja a los republicanos, Obama tendrá un destino del cual se le hará difícil escapar.

También estas elecciones serán de gran peso para dos gobernadores republicanos, en Wisconsin, Scott Walker; y en Ohio, John Kasich, ambos por la reelección en sus estados. De ganar, estarían habilitados para competir por las presidenciales en 2016.

 

 

Los estados claves

Carolina del Norte, New Hampshire, Kansas, Georgia, Alaska, Iowa y Arkansas son los estados donde más reñida estará la pelea entre demócratas y republicanos. Si bien en Kansas se cree que la balanza se inclinará para los demócratas, las distintas encuestas siguen siendo ajustadas en cuanto al crecimiento del candidato independiente Greg Orman, que durante los últimos meses viene en aumento y podría lograr un importante caudal de votos en los comicios, algo fuera de lo común en la política estadounidense.
Participación ciudadana

A diferencia de lo que sucede en muchos países de Latinoamérica, el voto en EEUU no es obligatorio, y aunque hay 229 millones de ciudadanos habilitados para votar, muchos de ellos no concurren a las urnas cuando se trata de elegir legisladores  y cargos ejecutivos menores. Aún así, aunque en las últimas elecciones intermedias ha salido favorecido el partido republicano, dado que sus simpatizantes, en general adultos caucásicos, son quienes más concurren a las urnas, se espera una gran movilización de votantes de origen latino, la gran esperanza demócrata.

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