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España, entre bloqueo político y negociaciones

Aunque se especulaba que las elecciones del 26 de junio fueran una medida para aliviar el bloqueo político que existe en España, todavía prevalece la ambigüedad en relación a quién formará gobierno. La votación del 20 de diciembre marcó un momento trascendental en la historia española, debido a dos cambios cruciales en la dinámica electoral. Primero, se observó una pérdida de apoyo a los dos partidos mayoritarios, el Partido Popular (PP) de centroderecha y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de centroizquierda, que de hecho tuvo los peores resultados de su historia hasta ese momento. En segundo lugar, pero no independiente de lo anterior, fue la irrupción de dos nuevos partidos políticos en el Congreso de los Diputados; Ciudadanos de centroizquierda y Podemos de izquierda. Estos dos partidos emergentes fragmentaron la votación, imposibilitando la elección de un presidente y obligando a los partidos políticos a negociar.

Cada cuatro años, los españoles eligen 350 diputados y 266 senadores. Se inviste presidente a aquel que logre obtener, en la primer votación, la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, o que pacte con otros partidos para lograr dicha mayoría. Desde el año 1982, el PP y el PSOE siempre habían sumado al menos dos tercios de los votos y un mínimo de 282 escaños de los 350. De hecho, en las elecciones del 2011, el PP dirigido por Mariano Rajoy obtuvo el 45,23% de los votos y 186 diputados de 350, mientras que el PSOE obtuvo el 29,16% de los votos y 110 diputados.

Durante las elecciones actuales, sin embargo, los votos se repartieron en varias formaciones, ya que Ciudadanos y Podemos presentaron candidatos nacionales por primera vez. Aunque el PP fue el partido más votado, no logró la mayoría absoluta necesaria para formar un gobierno. En el siguiente gráfico se demuestra de que manera se repartieron los votos:

Foto 1

Luego de la elección de diciembre, algunos analistas afirmaban que los escenarios posibles eran una coalición de centro-derecha entre el PP y Ciudadanos, o un pacto de centro-izquierda entre PSOE, Podemos y otros partidos más pequeños. También se llegó a pensar en una coalición entre el PP y el PSOE.

Lo que ocurrió, sin embargo, fue una alianza entre Podemos y otras formaciones menores de izquierda, como Izquierda Unida y Ecuo, que se fusionaron para llamarse Unidos Podemos. Esta coalición tenía confianza en que lograría aumentar la cantidad de votos para así convertirse en la segunda fuerza del país. Incluso el PSOE temía que vendría a ocupar el tercer lugar por primera vez, fenómeno que los periódicos titulaban de ‘Sorpasso’. Irónicamente, en seis meses la cantidad de españoles que eligieron Podemos se redujo en 1,2 millones. En junio, la derecha superó a la izquierda por un millón y medio de votos y 13 escaños, como se puede observar en el gráfico a continuación.

Foto 2

Aunque se discuten varios factores que pueden haber llegado a tener este efecto en el apoyo a Podemos, Juan Carlos Madero, el antiguo dirigente de Podemos, se lo atribuye a Pablo Iglesias y el mensaje que él transmite. Madero estableció que el giro que dio Iglesias hacia el centro cuando sintió que la presidencia estaba cerca lo hizo parecer “un exceso táctico,” lo que genera una confusión de lo que realmente él piensa. Otro de los factores que se discuten es que Unidos Podemos confió ciegamente en las encuestas. A nivel continente, la coalición también pudo haber sido afectada por el Brexit. Se estipula que este evento puede haber importado a España una sensación de que los movimientos populistas están usando el enojo de los europeos empobrecidos como un pretexto para terminar con la Unión Europea.

Debido a que la repetición de elecciones no disminuyó la complejidad de la situación política en España, las negociaciones entre los diferentes partidos siguen siendo esenciales. Ciudadanos tomó la iniciativa al convocar la primera reunión con el PP y el PSOE, pero estos dos últimos rechazaron la invitación. Según Albert Rivera, el candidato a presidente de Ciudadanos, en este punto hay dos opciones. La primera es que el PP y el PSOE dejen de darse la espalda mutuamente y así lograr una mayoría. La segunda es un gobierno de minoría, pero esto es justamente lo que pretende evitar el partido de centroizquierda. Como Rivera explicó, en el segundo caso el PP “tendría que tener un apoyo permanente en la oposición.” Aunque es común en el resto de Europa, el candidato de Ciudadanos aclaró que esto no es algo a lo que España esté acostumbrado.

Lo que busca el PSOE es que otros partidos, entre ellos Ciudadanos y otros partidos menores como Coalición Canaria, voten a favor del gobierno de Rajoy. El ex presidente y miembro del PSOE Felipe González sugiere que con su abstención, el partido socialista permita que se forme un gobierno de minoría. Rajoy, por su parte, debe trabajar en lograr un acuerdo con otros partidos compatibles. Si bien las negociaciones empiezan a partir del 19 de julio, no se tomará ninguna decisión hasta que Felipe VI llame a un candidato a formar gobierno.

Xiména Calo

Starkelabs

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