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La copa política

En un país como Argentina, la política y el fútbol siempre van a ir de la mano, y más aún en pleno mundial. A horas de jugar octavos de final y hacer todos los cálculos de cruce posible, analicemos el fixture social de la Argentina.

El mundial de Rusia 2018 llegó más tarde de lo que el gobierno quisiera. El momento de relajar la agenda política y pasar a la deportiva desesperó a más de uno que veía cómo el Presidente anunciaba el acuerdo con el FMI y el dólar escalaba un 50% desde principio de año llegando a los 29 pesos el día que la pelota se puso a rodar. Y así se cocina un escenario económico tan errático como la selección, con indicadores en constante alza y en baja. Del mismo modo que los de Sampaoli le ganaron en la hora a Nigeria, el gobierno se salvó de un martes negro pero la hinchada de los mercados no bancó al gobierno y volvió a disparar el dólar a sus máximos históricos. Desde el banquillo salieron a decir que era solo un día malo, que Argentina iba a ser considerada Economía Emergente pero ahora como si se tratara del VAR, el MSCI está reconsiderando su postura y es un secreto a voces que salvo interpretación de un árbitro amigo, el país vuelva a ser Mercado de Frontera y así el riesgo país se dispara a los índices de 2015.

Y así, como si la Casa Rosada jugara la fase final de la copa, cada resultado de partido es gravitante para un gobierno que está pasando por el peor momento desde que llegó al poder. En abril un 43,4% de encuestados del Gran Buenos Aires se mostraba positivo frente al clima social, pero en mayo, con lo que se veía como el inicio de una crisis económica, descendió a un 37,3%.*  Este sentimiento seguramente se desprende de la preocupación de parte de los argentinos cuyos consumos y capacidad de ahorro se han visto afectados en el último tiempo según varias encuestas.* Pero si hay algo que por momentos, logra interferir con esta imprevisibilidad para darle lugar a otra, es el mundial. Porque claro está, la falta de visión de un camino, de un proyecto a largo plazo, no se da solo en la política, sino también en el fútbol, que también mantiene en vilo al país.

Es cierto, la albiceleste no ayudó a subir los ánimos. En el primer partido Argentina se enfrentó contra Islandia, y lo que muchos creían que sería una victoria fácil, en verdad terminó siendo un empate agónico. Luego de eso siguió el partido con los croatas, que con un 3-0 nos dejaron la moral por el piso y así como Messi quiere hacer de las suyas y revive a una Argentina golpeada por fanáticos, periodistas y ex-jugadores, el gobierno mueve el banquillo, cambia algunos jugadores del gabinete e intenta la remontada. Pero cuando estamos en crisis, la confianza lo es todo. Messi cuenta con un 52,6% de apoyo y se permite parar en la cancha al “equipo experimentado” pero Macri con un 34,3% termina moviendo a dos de sus principales alfiles para mostrar un cambio que agrade a la hinchada y tenga posibilidad de ganar el partido**.

*Grupo de Opinión Pública, Medición de humor social, mayo 2018. 500 casos presencial y telefónica, AMBA.
**Taquión – TrespuntoZero, Monitor de Credibilidad, junio 2018. 2275 casos IVR, Nacional.