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Las claves del “regreso” de Cristina

La ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner recuperó la iniciativa y proyecta liderazgo en un escenario político que hoy parece desplazar a terceras opciones. Sin duda entendió que su modelo de comunicación estaba agotado y seguramente leyó los informes de opinión pública que hablaban sobre el descontento más que en sus políticas, en sus formas de ejercer el poder. Se alejó de los marcos conceptuales que solía utilizar (que recordaban más a los años 70) para hablar desde la tolerancia, la suma y la unión. No diríamos que fue un evento de Cambiemos, pero sí que presenta una cara diferente de Cristina y de un nuevo tipo de hacer política que parece ya instalarse en todos los grandes movimientos políticos del país.

A continuación, algunas de las claves:

    • Diferente. Este acto no iba a ser uno más. Si bien la apariencia podría rememorar un acto peronista tradicional en un estadio colmado y lleno de banderas; el evento fue más parecido a una puesta en escena de Cambiemos que del extinto Frente para la Victoria. Cristina Fernandez  de Kirchner cambió el escenario por un podio central, apareció sola ante el micrófono y rodeada por simpatizantes -en vez de políticos que los mandó a una grada lejana- prefiriendo las banderas agentinas en vez de las peronistas.
    • Resurrección. Simbólicamente su aparición cubierta con un poncho con los colores de la bandera argentina rememoraba más a la imagen de una virgen o de Teresa de Calcuta que a la de aquella política que vistió de negro durante los últimos años de mandato.
    • Discurso. Con una alocución de no más de veinte minutos Cristina hizo un paneo por los principales problemas -económicos y sociales casi todos ellos- sumando a su mensaje términos como “escuchar”, “juntos” y “amor”. Términos más utilizados por la campaña de Macri que por el peronismo tradicional. Incluso como muestra de tolerancia hizo detener los gritos cada vez que alguien empezaba a insultar al presidente o al gobierno nacional.
    • Pasión. Es difícil encontrar hoy un dirigente que apasione tanto a sus simpatizantes como la ex-presidenta. A los gritos de “te amo” o “no nos dejes solos”, se le sumaban las tomas en cámara de seguidores llorando y emocionados por verla y escucharla. La ex-presidenta apasiona a sus simpatizantes, esto es indiscutible.
    • Lejos de “la política” y un “no” a los partidos. Una y otra vez, Cristina Fernandez hizo alusión a la crisis de los partidos que no representan a nadie y no escuchaban a los ciudadanos. Devaluó al PJ y a los partidos tradicionales e hizo lo que le recomendó a Macri: crear su propio movimiento. Su propuesta de Unidad Ciudadana pretende soltar esas formaciones que hoy le son un ancla para centrarse en “movilizar” y “organizar” a la sociedad. “Vengo a sumar” aunque sea un espacio que simplemente está montado sobre ella y su figura. Ella y la gente.
    • Néstor no participó. Por primera vez en mucho tiempo, el expresidente Nestor Kirchner no fue parte central del evento. Casi no se aludió a él y solo le dedicaron unos segundos de aplausos cuando Fernandez lo mencionó al pasar.
    • Problemas con nombre y apellido. Utilizó testimonios en vivo. No relató cada dificultad o problema que tienen los argentinos. No utilizó cifras ni abstracciones si no que los hizo partícipes en el escenario. Los nombró, los mostró y les puso nombre y cara a cada problema: el desempleo, las pensiones, las tarifas.
    • Cercana. Fue una más, abrazó, besó y lloró. Se mostró preocupada, se sacó selfies, cantó el himno y agitó una banderita argentina. No habló de candidaturas y dejó su rol, en segundo plano.

Este regreso de Cristina Fernández de Kirchner a la escena pública muestra la iniciativa de una oposición que no supo reunirse en este año y medio de Gobierno de Mauricio Macri. La ex-presidenta intentará reconquistar a sectores desencantados y los más afectados por la situación actual. No lo hará con el relato que nos tenía acostumbrados, lo hará con una estética nueva, con un discurso tolerante, con mayor cercanía, lejos de los partidos políticos tradicionales y ocultando a los dirigentes que la anclan al pasado, evitando rememorar a Nestor, mostrando los problemas con nombre y apellido e intentando provocar esa pasión que aún despierta en ciertos sectores.

La polarización está en la mente del electorado, simplemente queda ver quién ocupará cada espacio de cara a las elecciones de octubre de 2017.

Cristina Fernandez de Kirchner 2