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Los políticos como actores

Esta es, quizás, la primera campaña presidencial en donde quienes han adquirido un rol fundamental, mucho más importante de lo que suponemos, son los asesores que rodean al candidato. La impresión es que los aparatos partidarios, incluido los sindicatos, han pasado a un segundo plano, y los asesores de campaña, políticos y profesionales han ganado espacio e influencia. Ninguno de los tres candidatos cuenta con un aparato movilizador de masas como lo tuvieron otros dirigentes años anteriores. Scioli es dependiente de un aparato peronista/kirchnerista que no le es del todo propio –y puede incluso hasta condicionarlo; a Massa lo acompaña apenas un cúmulo de seguidores que por diversos motivos no quieren o no pueden estar con el gobierno y Macri, aún con su pacto con los radicales, nunca fue afecto a acordar con grupos de presión o movilización que arrastren electorado a su campaña.

Esto nos indica claramente que estas elecciones, más que cualquier otra, se ganará con los votos contados uno a uno, el voto popular –o voto de opinión como llaman en otros países de Latinoamérica- más que con un voto movilizado por grandes estructuras partidarias o gremiales.
 
En un país tan extenso como lo es Argentina, esto obliga a los candidatos a atraer votantes a partir de los medios masivos y Showmatch es el escenario perfecto para esto. Lo que logró Tinelli no lo había logrado nadie. Sea por amistad o interés, el conductor logró el “sí” y los tres candidatos mejor posicionados se expusieron en un programa que midió más de 33 puntos de rating y fue replicado en diversos medios al día siguiente.
Con una fuerte dosis familiar, las esposas hablaron con el conductor, contaron intimidades de los candidatos –incluso si eran románticos, fogosos o si dormían cucharita- hasta el punto que sus maridos tuvieron que hacer demostración de sus más estrafalarias habilidades ya sea bailar o hacerse el nudo de la corbata con una sola mano para probar que son de carne y hueso, sufren y gozan como cualquier ser humano. Massa, que aún no hace buen tándem mediático con su esposa –sobre todo si la comparamos con Awada o Rabolini-, fue el que más definiciones políticas aprovechó a lanzar quizá con la intención de hacer la diferencia. Se sabe tercero y debe romper con la polaridad por medio de algo que no caracteriza a los otros dos: las definiciones.
No nos equivoquemos. No se acude a Showmatch a presentar un concepto si no a presentarse a sí mismo. Los políticos que van al show no buscan parecer políticos. Buscan constituirse en personajes para llegar a la gente por medios diferentes a los tradicionales que consideran limitados y parciales. En síntesis, lo que importa es que el personaje sea persuasivo y no de qué cosas nos quiere persuadir y, en esto, los políticos son como actores.

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